Emoción, redención y conexión: Antonio Orozco vive "la noche más bonita del mundo" en su concierto en Madrid
El cantautor catalán Antonio Orozco reunió en el Movistar Arena de Madrid a 15.000 personas dentro de La Gira de tu vida.
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La Gira de TU vida es firme candidata a convertirse en el tour más importante de la carrera de Antonio Orozco y la cita en Madrid era la gran prueba de fuego del cantautor. Y no porque fuese el lugar elegido para cerrarla, aún le quedan nueve conciertos por delante hasta el 22 de diciembre, fecha en la que llevará el directo a Barcelona.
Más de 15.000 personas se dieron cita en el Movistar Arena de la capital este sábado, donde Orozco enfrentó un emocionante concierto, con su álbum El tiempo no es oro como centro del repertorio y la celebración de sus 25 años de trayectoria, versionando los temas que lo convirtieron en uno de los músicos más reconocidos de nuestro país, como principal inspiración.
Su público, de todas las edades y condiciones, traspasó las puertas de este auditorio dispuesto a asaltar el concierto y convertirse en un protagonista más. Y así fue, porque ellos lo quisieron y porque Antonio Orozco así lo quiso.
Emocionado apareció el cantante en el centro del escenario, rodeado de sus músicos, sin más florituras que las imágenes que se proyectaban en la pantalla y que introducían cada bloque de canciones: el trabajo creativo, la ansiedad, el pasado, el amor…
El show comenzó con uno de sus clásicos, Lo que quieras soy, al que sus cientos y cientos de fans reaccionaron inmediatamente, coreando su letra y entre aplausos. Poco tuvo que hacer el músico después, porque siguieron acompañándolo con Hoy y Que me queda, tema con el Orozco pudo lucir voz -aunque, lo cierto, es que lo hizo durante todo el concierto-.
Y pronto llegó uno de los momentazos que regaló la noche: la interpretación de Devuélveme la vida, su primer gran éxito y una de sus canciones icónicas que cantó casi en su totalidad el público, con permiso del protagonista. Al acabar, impresionado, se arrodilló ante su público rendido a los recuerdos de esta canción.
"Yo también toqué fondo"
El segundo bloque fue inaugurado con uno de los temas de su último disco, Te estaba esperando, una canción que le dedicó a su hijo mayor, y continuó con Temblando, una emotiva composición en la que habla de amor, de vulnerabilidad y de ilusión.
Al acabar, el cantante se dirigió por primera vez a su público. "Hace no mucho tiempo yo también toqué fondo. Y cuando hablo de tocar fondo no hablo de tener un mal día, sino de no reconocer a la persona que eres", comenzó su relato sobre la depresión y la ansiedad que marcaron su pasado más reciente. "Lo peor es que llegas a pensar que de ahí no sales. Pero si se sale. Yo salí", reconoció entre lágrimas y animó a todo aquel que pase por un momento así a no esconderse y a pedir ayuda “porque no hay nada más valiente que levantar la mano". "Incluso en la habitación más oscura siempre puede entrar la luz", concluyó entre la ovación de la gente y los primeros acordes de Ni vencedores ni vencidos.
Con la emoción a flor de piel, el tercer bloque del repertorio consiguió dar la vuelta al ambiente del Movistar Arena para encarar, al grito de "¡Madrid arriba!", la parte más cañera y entusiasta con El problema fue la solución, Despierta, Hoy será, Llegará y Te esperaré, con las que el artista parecía despedirse de su público.
"La noche más importante de mi vida"
Pero no, no fue el final. Orozco volvió a salir al escenario apenas unos minutos después para cantar Mi héroe y regalar de nuevo a sus fans un especial momento, tan especial como el que él estaba viviendo.
"Ojalá pudiera encontrar las palabras. Ojalá sea capaz de poderte explicar lo que se siente aquí. Creo que todo lo que está pasando en este momento, lo que estoy viviendo en este momento… Creo que es probablemente la noche más importante de mi vida encima de un escenario", expresó conmovido. "Esta mañana me levanté sintiendo que han pasado 27 años y sentir que alguien en cualquier momento de su vida te dedica un minuto de su tiempo…", señaló.
En ese momento, y antes de ponerse a cantar, también tuvo un recuerdo muy especial para su amigo y compañero Dani Martín, al que le agradeció haberle regalado "un trocito de su vida y de su música" con la canción Te juro que no hay un segundo que no piense en ti, que quiso dedicársela a sus dos hijos.
Finalmente, Antonio Orozco se despidió dando las "gracias por la noche más bonita del mundo" y dejó para el fin de fiesta otros de sus grandes temas. Entre sobras y sobras me faltas y Estoy hecho de pedacitos de ti pusieron el punto y final al espectáculo con el que los fans, que no se querían ir, disfrutaron del brillo de un Antonio Orozco al que Madrid recibió con los brazos abiertos.