CRÓNICA

Mikel Izal se despide a lo grande convirtiendo el Movistar Arena en 'El Paraíso': “Hoy el miedo no está invitado a esta fiesta”

Mikel Izal ha llenado de “intensidades” la capital en la última parada de la gira El miedo y el paraíso. El de Pamplona ha hecho un viaje por las distintas etapas de su carrera, reversionado sus grandes éxitos con IZAL e interpretando los temas de su primer álbum en solitario. El concierto, con Europa FM como radio oficial, ha servido también como despedida.

Madrid 01/03/2026 09:17

Madrid ha sido la ciudad encargada de poner el broche de oro a El miedo y el Paraíso, un final de gira que llega en uno de los momentos más decisivos para Mikel Izal, quien después de dos décadas sin descanso ha vuelto a confirmar este sábado que se retira de los escenarios durante un tiempo. Una confesión que ya nos adelantó en junio a su paso por el Local de Ensayo Europa FM.

En 2012, IZAL nos regaló su primer disco: Magia y efectos especiales, y poco más de una década después, Mikel Izal estrenó El Miedo y el Paraíso. Este 28 de febrero, lejos de limitarse únicamente a sus éxitos en solitario ha hecho un recorrido por toda su carrera musical.

Un brindis y Capítulo I: EL MIEDO

Puntualmente a las 20:30 horas, el Movistar Arena de Madrid tenía ante sus ojos a Mikel Izal, pero no subido al escenario, sino entre bastidores, brindando con el equipo que él mismo ha definido como “personas supermaravillosas”. A continuación, un mensaje en pantalla: “Se abría paso a mordiscos, sin dientes pero directo al cerebro, era todo el ruido de todos los universos gritándome a la vez. Yo, simplemente escuchaba paralizado hasta que un día olvidé pensar en él y durante un breve instante, distraído por algo que ni siquiera recuerdo, en mi cabeza, por fin, se hizo el silencio”.

La llegada de este primer capítulo marcado por visuales del universo y luces rojas, ha comenzado con El miedo y La gula, aunque rápidamente el cantante nos ha dejado claro que “el miedo no estaba invitado a esta fiesta” y no solo eso, el artista ha adelantado que este concierto estaría marcado por las emociones, pero no solo por su música sino por los discursos que fue pronunciando entre canciones.

"Voy a abrirme, voy a contaros muchas cosas, voy a dar las gracias muchas veces, voy a hablar de un montón de intensidades”, ha señalado el intérprete.

La noche ha seguido con Magia y Efectos especiales —nunca mejor dicho— hasta llegar a Pánico práctico y Despedida, esta última acompañado del característico y divertido “perreo” del artista al ritmo de los sintetizadores.

Capítulo 2: EL GRITO

“Échalo todo fuera, porque cuando vea la luz, cuando toque el aire, será mucho más ligero”. Este mensaje que ha aparecido en los visuales ha servido como adelanto del nombre de la canción y del capítulo que venían a continuación: El grito.

Subido a una plataforma, esta vez entre luces azules, ha interpretado la canción que recibe el mismo nombre. El protagonismo ha dejado de ser del cantante durante unos minutos, cuando, de repente, una fan ha aparecido en pantalla dándole las gracias a su madre por haberla ayudado en todas las etapas de su vida.

Entre aplausos y alguna que otra lágrima del público, Mikel ha vuelto a dominar el escenario con La huida, Inercia, Pausa, La rabia y El Pozo, de los descansos esta vez se ha apoderado el público que, entre alguna que otra pancarta, silbidos y palmas le dedicaban sus mejores palabras: “Mikel eres un grande, te quiero Izal, lo mejor de España”.

Capítulo 3: LA FE

“¿Por qué te empeñas en predecir el futuro? ¿Por qué anticipas la derrota? ¿Por qué te equivocas por adelantado? Vive. Vive y nada más, con la tranquilidad de no saber lo que está a punto de sucederte”, así se nos ha introducido LA FE. Y así, todo el recinto al unísono ha coreado: “Pósate en mí, luciérnaga de aire, ven a alumbrarme las penumbras, con tus alas de cristal, y vuela hacía a mí y ahuyéntame el desastre”.

El intimismo que envuelve esta canción se ha mentido durante todo este capítulo. Las luces verdes —que aparentemente caracterizarían a esta fase del concierto— han sido sustituidas por una tenue luz amarillenta y unas cuantas sillas de madera colocadas en círculo. De esta manera, el Movistar Arena ha pasado a convertirse en lo que podría ser un salón, una sala de estar de cualquiera de los asistentes.

"Me apetecía rescatar un momentito de esos de salón de casa, donde estábamos unos poquitos y os podía cantar casi a cada uno"

“Esta noche celebro 20 años desde que empezaba a subirme a escenarios (...) y me apetecía, ahora que estoy metido en esta vorágine tremenda, para bien y para mal, de los grandes recintos, de los festivales, de la locura absoluta, me apetecía rescatar un momentito de esos de salón de casa, donde estábamos unos poquitos y os podía cantar casi a cada uno de vosotros y vosotras”, ha dicho para luego interpretar Meiuqèr, encargada de estrenar esta nueva puesta en escena.

La reunión familiar ha seguido con una reflexión del cantante que introduciría el próximo tema: “Cuando alguien que no te conoce habla de ti, lo bueno, es que te queda un lugar seguro al que volver, que es por lo general tu almohada. Cuando te acuestas por las noches, tu almohada no miente. Si eres un “mierda”, la almohada te grita”. Sobre este concepto “tan espinoso” se basó para escribir La verdad, canción que vino a continuación.

Los roles se invirtieron cuando aún siguiendo en nuestro salón, el público se adentró en el estudio de composición de Izal: “En Valencia, en la playa es donde compuse todo este álbum (...) lo hice en un apartamentillo con vistas al mar, todo un privilegio pero, este viento que escucháis me estropeaba un montón de tomas de voz (...) decidí grabarlo y que fuera el comienzo de la siguiente canción”.

Comenzó así a sonar El presente, una composición que definió como una carta: “Me la envía mi yo de dentro diez años contándome un montón de cosas que me estaban pasando en ese momento pero desde la perspectiva del futuro. Contándome entre otras cosas que nada había sido para tanto”.

Otro brindis cambió el tono del show: “Vamos a animarnos un poco (...) Esta se la dedico a todos aquellos que ya fuera en mi etapa con IZAL o en solitario, siempre, siempre, siempre me piden esta canción”. Los acordes comenzaron a sonar dando paso a Eco. Una vez acabó, otra dedicatoria, esta vez para “padres, madres, abuelos, abuelas, hijos, hijas, pequeñas grandes revoluciones”. El verde volvió a acompañar al artista mientras cantaba, efectivamente, Pequeña Gran Revolución.

Poco después, los visuales convirtieron el escenario en una auténtica nave espacial y comenzó a sonar: “Brilla el metal, todo listo, preparados para despegar”, es decir, La Increíble Historia del Hombre Que Podía Volar Pero No Sabía Cómo.

El verde volvió a iluminar el escenario y tras unas entrañables palabras a todo su equipo les dedico El baile que cerró este tercer capítulo,

Capítulo 4: Paquita

Un cambio de iluminación a tonalidades anaranjadas, una nueva camisa y la sensibilidad, marcaron la entrada de la última etapa del concierto: “Habéis aguantado un montón de años y es que, pocas veces soy consciente del presente, pocas veces me doy cuenta de lo difícil que es, no ya llenar un Movistar Arena, sino de lo bonito que es poder tomarme una caña con un colega al que quieres y en el que puedes confiar, pocas veces, me doy cuenta de la suerte que tengo con mi familia, mis amigos… Esas pequeñas cosas se me escapan entre los dedos, no las sé agarrar. Esta noche soy consciente de ellas”.

Esta última frase fue la responsable de que no pudiese contener las lágrimas en este primer Movistar Arena en solitario y, a su vez, este significativo fin de gira.

Mikel Izal, emocionado en Madrid en el último concierto de la gira 'El Miedo y el Paraíso' | Silvia López-Carrero Lara

Mikel Izal continuó hablando del valor de las pequeñas cosas, de lo cotidiano, instando al público ser consciente también del momento que estaban viviendo: “Mucha gente de este planeta no puede soñar con estar en un concierto de música en directo, a salvo en un pabellón”. Hablando de cosas pequeñas presentó o a su chihuahua Paquita, la “criatura” que ha dado nombre al último capítulo de esta producción.

Paquita se asomó por la pantalla y el cantante compartió su historia, lo que le ha llevado a pedirle una cosa al público: “ No compres, adopta”. Entre visuales de flores , palmeras y luces anaranjadas añadió al setlistQué bien y Copacabana.

"Es la primera vez que me bajo de un escenario sin saber en cuántos años nos volveremos a ver o si quiera si nos volveremos"

Entre la euforia colectiva que se estaba viviendo, las pulsaciones del público se mantuvieron aceleradas pero esta vez, por un motivo diferente: “Es la primera vez que me bajo de un escenario sin tener música en la cabeza, sin tener planes de escribir canciones, haciéndole caso a lo que creo que mi cabeza me lleva pidiendo mucho tiempo, es la primera vez que me bajo de un escenario sin saber en cuántos años nos volveremos a ver o si quiera si nos volveremos”. Tras una pausa marcada por silbidos y gritos de “No”, apuntó: “Ojalá que sí”.

Y llegó la despedida (esperemos que hasta pronto)

Tras unos minutos que se se sentieron como una eternidad, Mikel Izal volvió al escenario para cantar La Mujer de verde, la canción con la que mucho de su público pasó a conocerle, allá por 2012.

Finalmente, El paraíso —o más bien Al Paraíso— fue el lugar al que nos llevó el cantante, que cerró una noche cargada de emociones, recuerdos y reflexiones. Un adiós o quizás —con suerte—, un hasta luego, pero desde luego, como dijo el propio Mikel, un “Hasta siempre”.