ASÍ FUE EL PRIMER CONCIERTO

Rosalía comienza su 'LUX TOUR' en Lyon con un maximalismo teatral y religioso sobre el escenario

Rosalía escogió Lyon (Francia) para el comienzo del LUX TOUR, y con ello ha dejado un primer show en el que la artista ha mezclado la religiosidad de la obra con mucha teatralidad, llenando el escenario de bailarines, atreviéndose con el ballet, con lo performativo y con mucho simbolismo de la nueva era musical de la artista.

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Rosalía en el primer concierto del 'LUX TOUR' en Lyon | EFE

Europa FM

EFE

Madrid 17/03/2026 08:33

Rosalía ha conquistado los corazones de sus fans con un primer concierto del LUX TOUR de lo más esperado. Este 16 de marzo la artista mostró lo que el público ansiaba ver sobre el escenario con su nueva gira mundial.

Prometía éxtasis y no decepcionó. La artista comenzó así este lunes la gira de su cuarto disco en Lyon (Francia), donde la catalana rindió al público con un viaje ecléctico que por momentos fue teatral como un ballet y a ratos desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada.

Con la orquesta situada en el corazón del pabellón LDLC Arena, un recinto para unas 15.000 personas que tuvieron la suerte de ver el concierto inédito, sin haber sufrido ningún spoiler, la artista ocultó herméticamente su puesta en escena hasta el último segundo antes del espectáculo, cuando unas compuertas de madera dejaron salir a su equipo portando una enorme caja blanca.

De ella salió Rosalía, como una frágil muñeca bailarina que espera a que le den cuerda, con tutú y zapatillas de ballet, para dar verdaderamente inicio al comienzo del concierto de la misma manera que empieza LUX: con Sexo, violencia y llantas y Reliquia.

Danzando sobre sus punteras, el ballet fue el hilo conductor de los primeros temas, también todos ellos de su último disco, hasta transformar la atmósfera en algo más lírico con Mio Cristo Piange Diamanti, en la que Rosalía cambió el tutú por un velo y se transfiguró en una suerte de Maria Callas.

Frente a ese inicio más delicado, el shock llegó con la wagneriana Berghain, para la que apareció con unos cuernos demoníacos, de plumas negras, a juego con la versión remezclada del que fue el primer single de LUX, que termina convirtiéndose en una rave desenfrenada.

El disco protagonista de la gira tan solo cedió a partir de ahí algo de terreno para dar paso a otros éxitos de su discografía, en especial de su hermano mayor, Motomami, que empezando por Saoko pusieron la fiesta.

Con La fama y el público ya entregado, Rosalía recordó que era su primera vez actuando en Lyon, mientras el espectáculo pasaba a alternar los ritmos urbanos de temas como La Combi Versace con los sonidos más de raíz que encarnaron temas como De madrugá o El redentor.

Hubo también momento para sorprender con una versión, la de I can't take my eyes off you, donde Rosalía se apareció primero enmarcada en lo alto de una escalera, como una Mona Lisa en el Louvre mientras era fotografiada por desconocidos, para después desfilar ante ellos como una estrella de Hollywood.

Rosalía, confesora

Uno de esos admiradores anónimos tuvo, además, la suerte de quedarse con ella para acompañarla a un confesionario, donde la estrella española le pidió que admitiera sus pecados. Él le contó la venganza que le había orquestado a su expareja tras descubrir que lo engañaba.

"Lo que te encontraste fue lo que se conoce como un perla", le soltó Rosalía, para dar paso al tema homónimo de su último disco.

En Sauvignon blanc hizo honor al nombre de la canción bebiéndose una copa de vino blanco, sentada en lo alto del piano, antes de dar paso con su melodía a uno de los momentos más mágicos de la noche, envuelta en brillos, y acompañada por los cientos de linternas de móviles que se encendieron en las gradas.

Rosalía no quiso tampoco dejar de mezclarse con los mortales mientras interpretaba Dios es un stalker, caminando entre los fans -muchos vestidos de blanco para la ocasión e incluso con coronillas teñidas en el pelo- hasta llegar al centro del recinto para situarse en el medio de la orquesta Heritage, que ya la acompañó en su reciente actuación en los BRIT Awards.

Allí en pie, como el corazón palpitante del pabellón, se quedó para interpretar La rumba del perdón y CUUUUuuuuuute, una descarga que de nuevo transformó el lugar en una 'rave' electrónica, sobre todo al fundirse con una versión de Sweet Dreams (Are Made of This), de Marilyn Manson.

Sin Bad Bunny cantó La noche de anoche, en una versión algo más romántica y dramatizada por la orquesta que la original, antes de dar paso al éxtasis de Bizcochito y Despechá, que ya iban marcando el final de la noche.

Novia robot y Focu 'ranni, sin embargo, concluyeron el espectáculo para dejar claro que esta era la noche de LUX, pero el bis para despedirse del público fue un impresionante Magnolias, con ella sola sobre el escenario para culminar el éxtasis.