PONTE A PRUEBATomó algo que no le sentó bien y el bus entero tuvo que evacuar por el mal olor
José, de Madrid, es alérgico a la lactosa. En un viaje de fin de curso, algo del menú que le sirvieron para comer llevaba lactosa, por eso la comida le sentó fatal. Al volver a Madrid, se encontraba tan mal que no pudo evitar soltar un montón de gases en el bus. Tan pestilente era el olor, que todo el autocar tuvo que bajarse a respirar aire limpio.