Pablo Alborán se proclama el rey del amor en el Movistar Arena de Madrid
Pablo Alborán es pura pasión, y así lo demuestra el espectáculo de su gira Global Tour KM0. Este jueves 21 de mayo, el malagueño ha actuado en el Movistar Arena de Madrid con un perfecto equilibrio entre la emoción, la fiesta y la sensualidad. Durante el concierto, el artista ha subido al escenario a seis fans y tres invitados, aparte de pronunciar varios discursos sobre "el amor en todas sus formas" y la sanidad pública.
Pablo Alborán ha conquistado el Movistar Arena con el primero de sus dos conciertos en Madrid. Este jueves 21, el malagueño ha aterrizado en la capital con su gira Global Tour KM0, con la que se rinde al amor a través de sus éxitos atemporales y las canciones de su último disco.
El espectáculo demuestra la versatilidad de Pablo Alborán como uno de los artistas más prodigiosos de la música española. Aparte de emocionar al piano con un torrente de voz, el cantante también ha desplegado toda su sensualidad y su energía para poner a bailar al público en más de una ocasión. Incluso ha invitado a tres artistas: Guille Toledano, Carla Morrison y Antony Z.
Más allá del show, Alborán ha encontrado el momento para dedicarle los dos conciertos a Víctor: "Ha sufrido un accidente laboral que le ha quitado la vida y quiero que la familia sepa que estoy con ellos", ha dicho. Aunque no lo ha concretado, parece que se refiere al trabajador de 50 años que murió el miércoles tras caer desde una altura de 30 metros en el Movistar Arena.
En otro momento del concierto, antes de cantar Planta 7, el artista ha destacado la importancia de cuidar la sanidad pública: "Esta canción quiero dedicarla a todas las personas que se dedican a cuidar a los demás. A todas las personas que ahora mismo estarán en una planta de hospital, teniendo horas de guardia inhumanas. Esta canción va dedicada a nuestra sanidad, algo que nos ha caracterizado siempre y que está en peligro. Nos necesita", ha dicho antes de recordar que "donar salva vidas".
"Que viva el amor en todas sus formas"
Por todo esto, el concierto de Pablo Alborán se ha convertido en una reivindicación del "amor en todas sus formas", tal y como ha dicho. "Esta noche quiero hacerle un homenaje al amor y a las emociones, a todo lo que nos hace sentir vivos. Si has venido roto o enamorado, estás en el lugar adecuado", ha comentado al inicio del show.
Un concierto con 33 canciones y tres invitados
Desde su salto a la fama en 2010, Pablo Alborán se ha consagrado como un artista pasional con una sensibilidad única para cantarle al amor romántico. Y así se sigue proclamando más de 15 años después. Ahora, para conquistar al público con su gira, el malagueño cuenta con un repertorio de 33 canciones y con una banda de siete músicos: Lolo Álvarez (guitarras y coros), José Marín (guitarras y coros), Antonio de Haro (bajos y coros), Adrián Schinoff (teclados), Manuel Reina (batería), Carlos Martín (percusión) y Carlos Sagaste (vientos).
Durante dos horas y diez minutos, Pablo Alborán ha conectado con los fans desde el primer minuto, a pesar de un fallo inicial en la proyección de unas imágenes en pantalla. Todo el público ha olvidado ese detalle al comenzar el show con una versión abreviada de Clickbait, a la que le ha seguido el baile de Tabú y los preciosos giros vocales de Quién.
Solo con estas tres canciones, el malagueño ha demostrado que su concierto es un perfecto equilibrio entre los temas más animados —donde la sensualidad posee el cuerpo del cantante— y las composiciones más melancólicas —donde Alborán exhibe una calidad vocal irrefutable—. En Me quedo, el cantante ha brillado al prolongar una nota alta, un recurso que repite en varias ocasiones.
La adrenalina ha dominado Vámonos de aquí, mientras No vaya a ser ha conseguido poner en pie a todo el Movistar Arena para bailar. "Es el momento de levantarse y bailar, bailar, bailar. A celebrar la vida, señores", ha gritado Alborán. Acto seguido, ha presentado ¿Qué tal te va? asegurando que la música ayuda a que el pasado se quede atrás: "Si estás en un momento donde tienes que hacer un exorcismo a los días anteriores, esta es tu canción", ha dicho sobre una letra donde se muestra vulnerable, sensible y desconcertado: "Te llevaste más amor del que jamás le di a nadie / Y no me arrepiento, lo que siento / Igual que abrí las puertas, hoy por fin las cierro".
Después, ha empezado a sonar Tanto, uno de los mayores éxitos de Pablo Alborán. Quizás por eso el artista se ha dirigido a los asistentes en esta canción, asegurando que les "debo mucho". Acto seguido, el Movistar Arena ha vitoreado su nombre durante un pequeño intermedio. Al volver las luces, el cantante ha aparecido sentado al piano para interpretar Mis 36, siendo este el momento más íntimo de todo el show.
La emoción ha seguido intacta al llegar Planta 7, la canción dedicada al trance médico que vivió una persona muy importante de su familia y que ha convertido a Alborán en un ferviente defensor de la donación de médula. Durante los más de cinco minutos de actuación, el artista ha demostrado que su visión del amor va mucho más allá del que se tiene por una pareja: "En la planta 7 somos todos pasajeros / Con el pulso de la vida en las manos de un lucero / No hay abrazos imposibles si hay miradas que sonríen / El amor no es invisible", dice el final del tema para reivindicar las muestras de cariño entre los profesionales sanitarios y los pacientes o familiares.
Tras el juego de luces de Algo de mí, el malagueño ha subido al escenario a seis fans de distintas nacionalidades —uno de Buenos Aires y otro de Turquía—. Sin duda, este ha sido el momento más emotivo de la noche, sobre todo por las lágrimas de los afortunados que han podido compartir un instante con su ídolo mientras este ha cantado cuatro temas: Perfectos imperfectos, Que siempre sea verano, Tu refugio y Dónde está el amor. "Yo también quiero estar ahí", ha comentado una fan desde la grada.
El show ha continuado con una versión bachata de Perdóname: "Tienen que agarrar a la persona que tienen al lado. No dejen el baile para el último momento", ha pedido el artista. Tras Pasos de cero, Pablo Alborán ha intepretado un tema que aún no ha grabado ni sabe cuándo lo hará. Se titula Tiempos bonitos: "La escribí hace un tiempo y tenía muchas ganas de presentarla en exclusiva para la gente que apuesta por la música en directo. Y que sepáis que, por si acaso, estoy grabando el videoclip esta noche", ha confesado.
Al final de Saturno, el artista se ha mostrado visiblemente emocionado ante un Movistar Arena iluminado por las linternas del público. "Viva la madre que te parió", ha gritado una fan durante Solamente tú. Y, tras Por fin, Pablo Alborán ha abandonado el escenario para cantar con sus tres invitados desde una plataforma en el centro de la pista.
El primer artista ha sido Guille Toledano, un concursante de Operación Triunfo 2025 al que conoció en su visita a la academia. "La motivación que tiene de entregarse a la música es algo que pocas veces se ve. Se lo prometí y hoy lo cumplimos", ha dicho Alborán. Juntos han interpretado Ecos.
La segunda invitada ha sido Carla Morrison, quien ha enamorado al público con su delicada voz al ritmo de Te regalo y Si te quedas. "Pablo es un divinazo. Le invitamos a un vino en París e hicimos una canción de amor, drama total", ha contado la mexicana sobre su colaboración. "De repente, surge la magia porque nos miramos, nos reconocemos, y juro que la experiencia contigo es de las más maravillosas que he vivido", ha añadido Alborán.
Antony Z ha llegado al escenario como el tercer y último artista invitado para cantar Besos dorados. "Viene de Granada", ha desvelado el malagueño. Acto seguido, Pablo Alborán ha vuelto al escenario mientras las pantallas han proyectado vídeos suyos cantando de pequeño con la misma pasión que tiene ahora. Con KM0, el artista ha mostrado su lado más introspectivo: "Jugué con los ojos cerrados con Dios y con el Diablo / Preguntándole al espejo quién era Pablo / Y no nos ha ido mal, aunque costó despedirse / Canté en lugares lejanos, nunca me sentí un extraño", ha cantado.
La emoción de Prometo ha dado paso a la parte final del concierto, donde el artista se ha dejado llevar al ritmo de Copiloto, Vívela, La fiesta o Vivir, donde ha tocado el tambor. El cierre definitivo ha multiplicado la energía del recinto con La vida que nos espera y Si quisieras. Así, Pablo Alborán ha cerrado el show con una vitalidad que le sigue permitiendo conectar con sus fans tras más de una década de éxitos.
"Ha sido un placer estar aquí esta noche", ha dicho antes de su reverencia con toda la banda. Y, como remate final, las pantallas han proyectado un último vídeo de su infancia diciendo: "El espectáculo ha terminado". Ese Pablo tan pequeño seguro que no se hubiera creído que hoy sería un artista tan grande.