¿Qué significa realmente el 'LUX TOUR' de Rosalía? Todas las referencias del concierto, explicadas
Los conciertos del LUX TOUR de Rosalía esconden una larga lista de referencias a la historia del arte para narrar "el ciclo de vida de una persona cristiana desde que nace hasta que muere", según cuenta el periodista Alejandro Burrueco a Europa FM.
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Aunque la gira de Rosalía está recibiendo críticas por su puesta en escena, el concierto se inspira en la ópera, el teatro y el arte para reflexionar sobre la vida, el pecado, la fe y la muerte. El espectáculo del LUX TOUR cuenta con cuatro actos y un intermedio, cada uno con su propio significado.
Para analizar el show, en Europa FM contamos con la interpretación del periodista y creador de contenido Alejandro Burrueco, que acudió al concierto de Zúrich. Para él, la gira de Rosalía recurre a "símbolos de la historia del arte" para contar "el ciclo de vida de una persona cristiana desde que nace hasta que muere".
Primer acto: el nacimiento
Rosalía empieza el concierto vestida de bailarina y bailando ballet para representar su nacimiento. "La sacan de una caja como si fuera una muñeca que han fabricado", cuenta Burrueco. Para él, los bailarines representan a unos artesanos que podrían ser una referencia a Dios: "La intentan enseñar a bailar porque al principio casi no se mueve. Luego hace algunas posturas de ballet y, en Pocelana, empieza a moverse de verdad". Son sus primeros pasos por el mundo.
En Divinize, Rosalía se rodea de bailarinas femeninas en un paralelismo con la manzana de Eva. "Llena el escenario de mujeres que entran con unas telas que representan su liberación porque siente que los fabricantes la están llevando por un lado concreto. Luego se quita el tutú y pasa a Mio Cristo Piange Diamanti, donde se pone un manto que representa a la Virgen, dejando ver que ella es una santa en la música", analiza el periodista.
Segundo acto: el pecado
Aquí, la pureza y la inocencia del primer acto dan paso al pecado, "como si Rosalía hubiera sido tentada por el demonio". El negro domina el vestuario y, en Berghain, recrea El aquelarre de Goya, "como si ella fuera el demonio con los cuernos" y los bailarines fueran las brujas.
"Está en una etapa más rebelde, más oscura, en contra de esos fabricantes y de Dios. Empieza a meter canciones de MOTOMAMI, que no son tan puras", dice Burrueco. Aquí aparecen referencias al poder y la riqueza (la peluca empolvada que recuerda a María Antonieta), al sexo (el twerk)... "Representa lo que no es cristiano y puritano, todas esas cosas superficiales que, en una vida cristiana, no deberían estar".
Sin embargo, cierra el segundo acto con De madrugá, la canción de LUX sobre Santa Olga de Kiev. "Mataron a su marido y, como venganza, quemó un pueblo entero. Luego se convirtió en santa porque se arrepintió y empezó a rezar. Aquí, Rosalía se arrepiente de todo lo que ha hecho para acercarse a Dios y termina con un baile que simboliza el camino de regreso a casa", explica el creador de contenido.
Tercer acto: el perdón
En este acto, Rosalía busca el perdón. Por eso, comienza cantando El redentor, la canción de Los Ángeles sobre el sacrificio. "Le canta directamente a Dios. Está encontrando el camino espiritual. El vestuario vuelve al blanco, pero lleva unos guantes negros: todavía hay un poco de oscuridad", comenta Burrueco.
Con su versión de Can't Take My Eyes Off You, de Frankie Valli, Rosalía se convierte en la Mona Lisa de Leonardo da Vinci con varios fans sobre el escenario. "Lo mires desde donde lo mires, el cuadro parece que te está mirando, y eso es un poco como Dios. Está en todos lados y te mira hagas lo que hagas. Rosalía es como la diosa de sus seguidores", dice.
Sobre 'La Perla': "El hombre la ve como un objeto y la sexualiza"
Luego llega el confesionario (símbolo del perdón), donde Rosalía le cuenta a un fan una historia de desamor para dar paso a La Perla. Para el periodista, este momento "representa a La Venus de Milo: "La estatua no tiene brazos, es solo un cuerpo. El hombre no se para a pensar en lo que es la persona, sino que la ve como un objeto y la sexualiza".
En esta actuación, coreografiada por Dimitris Papaioannou, el juego de manos materializa los celos del hombre hacia ella: "Sentía que todo el mundo la quería tocar. Luego, las manos se separan de ella para mostrar la realidad: que Rosalía no se dejaba tocar por nadie. Incluso empiezan a hacerle la forma del velo de una santa. Empieza como La Venus de Milo, pero luego te dice que es una mujer respetable y que esa era solo la visión que tenía el hombre", interpreta Burrueco. Tras Sauvignon blanc, el acto cierra con La yugular: "Representa el frío con nieve, pero Rosalía no lo siente porque ya tiene el calor de Dios".
Intermedio
Entre el tercer acto y el cuarto, Rosalía se aleja de la narrativa y abandona el escenario para acercarse a la orquesta y a los fans. "Va vestida como una menina, y eso es una referencia a que Velázquez estaba representado en su propio cuadro. Ella sale de la obra para estar un rato con sus seguidores, que son los que han ido a verla", dice el periodista.
Esta parte incluye el momento favorito de Burrueco: la actuación de CUUUUuuuuuute. "Lanza el botafumeiro [de la catedral de Santiago de Compostela]. Realmente es una máquina de humo, no olía a incienso. Sirve para bendecir a sus fans, pero ya no forma parte de un hilo argumental, sino que es una parte más de disfrute", considera.
Cuarto acto: la muerte
En el último acto, Rosalía se viste de ángel y abandona completamente el negro. "Está completamente santificada en esta vía espiritual. Al mismo tiempo, es un bloque bastante feminista porque canta canciones sobre la liberación de la mujer: BIZCHOCHITO, DESPECHÁ y Novia Robot".
"Prefiere morir antes que no ser libre"
Tras un inicio más distendido, el hilo dramático continúa con Focu 'ranni, "que habla de cuando casi se casa con Rauw Alejandro". "Los bailarines masculinos agarran a las mujeres mientras Rosalía, vestida de ángel, va revoloteando por ahí. Significa que no se quiere atar a nadie, que quiere ser libre. Representa el rapto de las sabinas. Prefiere morir antes que no ser libre. Por eso, en esta canción se tira para atrás, representando su muerte".
La vestimenta en forma de ángel remite al mito griego de Ícaro, que voló tan cerca del sol que se murió. "Ella necesita libertad. Si no, muere. Por eso termina con Magnolias. Vemos su funeral porque ya está muerta. Va hacia la luz y es el momento de mayor carga dramática. Ni siquiera se despide porque ya está muerta", concluye Burrueco.