Por qué la actuación de Green Day en la Super Bowl también enfada a Donald Trump
Ni Bad Bunny ni Green Day, la banda que encabeza la ceremonia previa al partido de la Super Bowl, son del agrado del presidente Donald Trump. Lo cierto es que, desde que el republicano ganó las elecciones de 2016, el grupo californiano de punk rock no ha parado de cargar contra él, sus seguidores y las políticas trumpistas en sus conciertos.
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A finales del pasado mes de septiembre, la NFL anunció que Bad Bunny sería el artista encargado del show de medio tiempo de la Super Bowl. Eso significaba que, por primera vez, este espectáculo que ven más de cien millones de personas en el mundo correría a cargo de un latino con un repertorio entero en español. Además, el artista puertorriqueño es una de las estrellas más combativas con las políticas racistas y antiinmigración de Donald Trump, como ya demostró en su discurso en los Grammy, algo que no gusta nada al presidente de los Estados Unidos.
Antes de que la estrella latina aparezca sobre el escenario del Levi's Stadium de Santa Clara, en California, habrá una ceremonia previa al partido que enfrentará a los New England Patriots con los Seattle Seahawks.
Aquí llegan de nuevo malas noticias para Donald Trump: la banda de punk rock estadounidense Green Day encabeza el cartel de ese espectáculo previo. A ellos le seguirán Charlie Puth, que interpretará el himno nacional, Brandi Carlile, que entonará America The Beautiful, y Coco Jones, con Lift Every Voice and Sing —estas elecciones no le han incomodado o, al menos, no tanto como las anteriores—.
"¡Estamos superemocionados de inaugurar el Super Bowl 60 en nuestra propia casa!", declaró Billie Joe Armstrong, cantante de Green Day, cuando se dio a conocer la noticia. "Nos honra dar la bienvenida a los MVP que han marcado el juego y abrir la noche para los aficionados de todo el mundo. ¡A divertirse! ¡A cantar!", aseguraba el trío californiano surgido en los 80 del pasado siglo.
Y, aunque el presidente ya ha confirmado que no asistirá a la Super Bowl porque "está demasiado lejos", no oculta que la presencia de Green Day y Bad Bunny no es para nada de su agrado. "Estoy en contra. Creo que es una decisión terrible. Lo único que hace es sembrar el odio. Terrible", apuntaba recientemente, refiriéndose también a Bad Bunny.
En este contexto, todo vaticina que esta edición de la Super Bowl será una de las más polémicas y politizadas de su historia. Y el foco estará puesto en lo que pase dentro del campo, en los mensajes enviados por los artistas, pero también en lo que pueda ocurrir fuera del estadio.
'American Idiot', el arma de Green Day
Hace poco menos de un año, Green Day formó parte del cartel de Coachella y su actuación acaparó la atención de medios de todo el mundo cuando la banda decidió convertir algunas de sus canciones en "armas" políticas. Así, decidieron sustituir algunos de los versos de su canción Jesus of Suburbia para reivindicar el fin del conflicto en Palestina cantando "Runnin' away from pain like the kids from Palestine" —"Huyendo del dolor como los niños de Palestina"— en vez de "Runnin' away from pain when you've been victimized" —"Huyendo del dolor cuando has sido víctima"—.
Además, cambiaron la letra de su emblemática canción Idiot para criticar a los seguidores de Trump y la Agenda MAGA —"I'm not a part of a MAGA agenda"—, animando al público a corear consignas contra el presidente estadounidense.
No era la primera vez que Billie Joe Amstrong utilizaba este tema para atacar a Trump, también lo hicieron en el especial de Nochevieja del programa Dick Clark's New Year's Rockin' Eve. Se puede comprobar en el segundo 57 de la actuación entre gritos del público.
Green Day compuso Idiot en 2004, con clara intención de ir contra el gobierno de otro republicano, George Bush, el de la Guerra de Irak y las armas de destrucción masiva. En la letra original cantaban "I'm not a part of a redneck agenda" —"No soy parte de tu agenda cateta"—. Esta es la parte que parece que definitivamente han cambiado para aludir a los seguidores de la agenda MAGA porque, por aquel entonces, el gran enemigo del grupo aún estaba por llegar.
En las semanas previas a la primera victoria presidencial de Trump en 2016, el cantante del grupo declaró en un medio británico: "El peor problema que veo en Trump es quiénes son sus seguidores. En realidad, me siento mal por ellos, porque son pobres, gente de clase trabajadora que no puede salir adelante. Están enojados y él se ha aprovechado de su ira. Simplemente les dice: 'No tienes opciones y yo soy el único que te puede ayudar'. ¡Exactamente igual que Hitler!".
El empresario millonario ganó las elecciones y fue entonces cuando, sobre el escenario de los American Music Awards, la banda expresó claramente su opinión sobre los resultados electorales. Al cantar su tema Bang Bang, cuya letra es un himno antiarmas, colaron estas proclamas: "No Trump, no Ku Klux Klan, no Estados Unidos fascistas", que repitieron varias veces. Se puede escuchar desde el minuto 2:10 del vídeo anterior.